viernes, 23 de diciembre de 2011

¡AQUELLOS VIAJES 3…..!

En otra ocasión habíamos salido como siempre a las cuatro de la tarde en el coche de la empresa que cubría el servicio Murcia-San Pedro del Pinatar, pasando por Beniajan y Sucina “El Costa Azul” la única que había.
Como siempre el coche lo conducía l veterano Enrique acompañado de su ayudante Manolo, un joven decidido y dispuesto para lo que hiciera falta; la dotación del coche consistía como siempre de además de las 6 o 7 ruedas de repuesto un bicicleta para los casos de emergencia y botijo.

Cuando dejamos atrás la última estribación de la Sierra de Columbrares, el pueblo de los Ramos y perdimos de vista la Vega del Segura al entrar en terreno de secano el coche empezó a dar señales de no encontrarse bien peor fue aguantando hasta que al acercarnos a la Venta del Pocico se había calentado tanto el motor que dijo ¡Ya no va más! Y entonces Manolo se tuvo que subir encima del capo y con el botijo – que para eso lo llevaba- fue echándole agua al radiador para refrescarlo y así llegar hasta la venta, aunque la muchacho aquello no le iso gran mella puesto que estaba acostumbrado ya que eso ocurría con frecuencia.

Aquella venta era parada obligatoria puesto que servía para que el coche se refrescase, las viajeras que tenían menos aguante se perdiesen durante unos minutos detrás de los matorrales de lentiscos y palmitos para salir estirándose la falda y con la cara sonriente y relajada ¡qué alivio! Y mientras tanto el ventero se dedicaba a preparar sendos vasos de “Carios y Palomas”; los “canarios” eran un vaso lleno de agua fresca del botijo con un choro de jarabe de limón y las “palomas” un vaso con un chorro de anís lleno de agua fresca del botijo.

Después de refrescarnos todos los componentes de la expedición, viajeros, conductores y coches seguimos nuestro camino y salvo dos o tres paradas para cambiar alguna rueda no ocurrió nada más de reseñar.

 Fin del viaje, Abuela Carola

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